La educación es el primer factor que debe mejorarse en nuestro país; inicialmente hay que construir unas buenas bases en la niñez, para asegurar un futuro próspero para las regiones, propiamente, se considera esto como una inversión a largo plazo, ya que el peso del futuro recae sobre la niñez de hoy.
Desde hace algunos años, en Colombia se ha venido practicando métodos de enseñanza mediocres, la mayoría de estudiantes han sido acostumbrados a avanzar en sus estudios sin aprender, lo que conlleva posteriormente a trabajadores con conocimientos bajos. Además, “la misma corrupción de la administración pública, y cobijado por nuestros mismos legisladores, es el hecho que el ejercicio docente cada vez requiere de menos vocación, y más de padrinazgos políticos, es así como los procesos meritocráticos de selección, nombramientos o ascensos, dependen del grado de influencia (palanca) política ”.
Por ende, se desprende una serie de problemas a tener en cuenta:
Sistema educativo desarticulado
El sistema de educación es desarticulado por no tener un objetivo común, porque no existe un proyecto de nación que permita encauzar el acervo educativo alrededor de unos principios o bases para construir la nacionalidad, la identidad y el futuro del país. Primero, la familia está ausente del proceso educativo (Llinás, 1995: 122); segundo, no existe el hilo conductor que congregue familias, sociedad, Estado y sector productivo en torno a objetivos comunes; tercero, los ciclos educativos no están articulados, lo que explica parcialmente el cuello de botella al finalizar cada ciclo educativo; cuarto, las políticas educativas implantadas desconocen la necesidad de articulación de los ciclos educativos.
1.1. Bajo reconocimiento social e institucional de los docentes
Ser maestro se ve como una profesión “de segunda”; la remuneración no se compadece con la enorme responsabilidad que acarrea la formación; no se desarrollan políticas que permitan actualizar conocimientos y métodos pedagógicos, que surgen cada día a un ritmo más acelerado. Los maestros mismos se subestiman, en algunos casos, son simplemente la cuota burocrática del cacique de turno, lo cual afecta el compromiso del docente con el país y con la tarea educadora. En Colombia se cumple el decir de Fernando Savater "Educar es un acto de valor", porque en Colombia educar correctamente puede sonar subversivo para los paraestados, y aun para el establecimiento ser maestro puede significar ser objetivo militar o blanco de persecución política.
1.2. No acceso a las tecnologías de la información y la comunicación
El impacto de las tecnologías de la información y la comunicación hacen del proceso educativo un ciclo donde cada vez la información pierde vigencia con mayor rapidez; se dice que las tecnologías empleadas hoy sufrirán cambios radicales o serán relevadas en cinco años. El problema de acceso a estas tecnologías es un elemento de primer orden para la educación en muchos países; sin embargo, Colombia tiene un sistema de "subsistencia precaria", según el cual seguramente en cinco años la gran mayoría de los niños Colombianos no dispondrá de un computador, y se ampliará la brecha internacional



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